La locura se ha poseído en mí. Mi corazón empezaba a latir con más rapidez que de costumbre. En mi mente sonaban las Invasoras Amazonas. Detrás de mí podía ver zombies… me siguieron hasta llegar al lugar. Al mismísimo Marte.
Pactado a las 23:00 horas, hecho realidad a la 01:00, “la Reina de Marte” salió con sus calzas animal print y con sus muñecos característicos. Se presentó cantando “Plan B: Anhelo de Satisfacción”. Pasó visitando a Sofía, la súper vedette… A Kristina, la viuda, a Maggie , a los zombies que me siguieron hasta ahí, a las balas somníferas…
Para mí era un sueño, era uno de esos fantásticos. En los que distintos seres se poseen y entrás a un mundo paralelo, uno de esos mundos en los que hay vitaminas, minerales, sexo y liberación mental. Y entrás y es todo maravilloso… ahí no hay problemas, ni tristezas, hay guitarras, mucho rock, y amigos para compartir. Te olvidás de todo. Es como el famoso “ quiero que pare el tiempo acá” y sentís que todo es perfecto, que no hay nada para corregir ni nada porque preocuparse. No hay nada más lindo que disfrutar de esto… y lo hice.
Te busqué en todos los rincones. Rogué a uno de esos seres extraños poder acercarme a vos… La Reina de Marte. Estabas tan cerca y a la vez tan lejos. Pude verte y no tocarte, pude oírte y sentirte. Pude absorber esa rebeldía y ambigüedad en tus palabras sagradas. No podía ser más perfecto.
Hasta que entré a tu planeta, donde vos vivís, me acerqué más a ese rojizo y sinuoso Marte… y después te ví. Esta vez fue de cerca. Pude decirte cuánto te apreciamos en la Tierra, pude congelar el momento con algo digital, me dibujaste un skate y dejaste tu sello en mi pasaporte a ese mundo que ya extraño. Nos despedimos cósmicamente y bajé en una nube. La Octava Maravilla, como defino a este momento divino.
Con muchas más palabras que decir…
buenisimoo ,escribis muy bien! y definiste muy bien lo q se vive en un recital de massacre
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
ResponderEliminar