sábado, 28 de mayo de 2011

Dime cómo te mueves y te diré qué escuchas.

Cosas tan simples como cotidianas. Colgarte los auriculares en volumen saturación y mover tus pies al ritmo de tu estilo preferente. Tararear mental o exteriormente lo que escuchás. Hacer de tus dedos índices, dos pallilos de una Pearl...
Estas acciones, casi inconscientes, me llevaron a afirmar que es fácil detectar el gusto musical del vecino de asiento del bus. Ahora dibujaré unos ejemplos verídicos personales para que saques tus propias conclusiones:

- Jovencita de aproximadamente 22 años, con su cabeza apoyada a la ventana, sus ojos perdidos en el  gris cielo de la tarde, enamorada o con el corazón roto: Sabina y Ricardo Montaner. ( ¡Hasta pude escuchar "Me va a extrañar"!)
- Chabón de remera negra con dibujos psicodélicos, lompa desgastado y rotoso, bolsito al costado, auriculares bien puestos. Tenía una doble masa genial. Sus dedos índices destilaban punk re-heavy. Te daban  hasta ganas de acompañarlo con la viola y formar una nueva banda...
- Siempre termino recayendo en este género muy presente en el vehículo público. Pibes de 12 a 18 años, que no leyeron una de las primeras notas que publiqué en este blog ("Unresolved") y no se compraron auriculares pero sí le pusieron un software al celu que les permita que suene más fuerte de lo común. Son más expresivos y liberales, calculo. En general, es cumbia y a veces, cuarteto. Pero no hacen interesante mi camino a la facultad. Desaparecen acertijos e indicios y a mi me gusta adivinar.

Y paso a ser una vecina de bus, con un bombo de bata a veces tranquilo y otras, no tanto, palillos escondidos, movimientos de labios leves... y queda a criterio de mi compañero de asiento lo  que estoy escuchando.


Posdata: Tengo un cliché extraño con los colectivos.
Posdata 2: Si sos la minita romántica o el chabón rocker, GRACIAS.